La Artritis Reumatoide es una enfermedad crónica que origina dolor, rigidez, hinchazón y pérdida de función en las articulaciones. Aunque sus causas siguen siendo desconocidas, se están produciendo importantes progresos en la investigación de los mecanismos inmunológicos inflamatorios, que conducen a la artritis y al daño articular.
Recientes estudios demuestran que algunas personas tienen una tendencia hereditaria a desarrollar AR. Esta tendencia se asocia con la presencia de ciertos marcadores genéticos en la superficie de las células.
La AR afecta a millones de personas en el mundo. El 60% de ellas son mujeres. La edad de comienzo más frecuente de la AR es entre los 20 y los 45 años.
Diagnosticar la Artritis Reumatoide puede ser difícil debido a que puede comenzar gradualmente y manifestándose a través de síntomas muy sutiles.
Hoy en día, el tratamiento para la mayoría de los pacientes que sufren esta enfermedad puede ofrecer una considerable mejoría de sus síntomas y el mantenimiento de su capacidad funcional en niveles casi normales, aunque no existe un tratamiento curativo para la misma. El éxito del tratamiento de la AR depende de su diagnóstico precoz y de una terapia agresiva antes de que se produzca un deterioro funcional o un daño irreversible en las articulaciones