Los nuevos inmunosupresores pueden evitar algunos riesgos asociados al trasplante de riñón

  • Los nefrólogos reunidos en este Curso de formación continuada coinciden en señalar que el control del paciente trasplantado de riñón debe realizarse por nefrólogos de unidades de trasplante y de centros periféricos.
  • Los centros periféricos son aquellas unidades de Nefrología que no tienen programa de trasplantes de riñón pero sí realizan un seguimiento de los enfermos renales.

Madrid, 1 de junio de 2007.- En España existen actualmente 42 unidades de Nefrología donde se realizan habitualmente trasplantes de riñón, y otras 110 unidades, llamadas centros periféricos, donde se realiza un seguimiento de enfermos renales pero habitualmente no se trata a pacientes trasplantados. Para poder realizarles una correcta valoración de su evolución, los nefrólogos consideran que todos deben estar al día de los últimos avances en el tratamiento con inmunosupresores, incluso los que trabajan en centros periféricos.

 

Por este motivo, nefrólogos de toda España, pertenecientes tanto a unidades de trasplantes como a centros periféricos, han participado recientemente en la cuarta edición del 'IV Curso Teórico-Práctico en Trasplante Renal para Centros Periféricos' celebrado en Madrid, una iniciativa de formación continuada impulsada por Wyeth. "El objetivo de esta formación es intentar que el seguimiento y el control del paciente trasplantado no recaiga únicamente en las unidades de trasplante, sino que también pueda repartirse con el servicio de Nefrología que ha tratado a este paciente y que después continuará viendo", afirma el doctor Josep María Campistol, coordinador del curso y director del Instituto Clínico de Nefrología y Urología (ICNU) del Hospital Clínic de Barcelona.

 

Otra razón para que el seguimiento del enfermo trasplantado se realice en los centros periféricos es la mayor comodidad para el paciente. "De alguna manera todas las unidades de trasplante se van saturando de pacientes crónicos, y para él es mucho más fácil y más lógico que lo vea el nefrólogo que vive en su misma ciudad y no tenerse que desplazar tantos kilómetros para acudir al especialista que le realizó el trasplante", apunta Campistol.

 

El doctor Manuel Arias, jefe del servicio de Nefrología del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla de Santander, y también coordinador del curso, asegura por su parte que estos centros periféricos disponen de un personal perfectamente capacitado para hacer el seguimiento del paciente trasplantado. "Los centros periféricos mandan a los pacientes a las unidades de referencia, pero en algún momento de la evolución del caso, ellos vuelven a recibir a estos pacientes para continuar con el seguimiento, generalmente cuando el trasplante se encuentra ya en fase estable. Por eso es importante que estos especialistas estén al día en cuanto a las frecuencias de las revisiones y el tratamiento inmunosupresor", indica el doctor.

 

Inmunosupresión y complicaciones


Durante el curso, el debate entre los nefrólogos se ha centrado en dos puntos clave para el paciente crónico: la inmunosupresión de mantenimiento y las complicaciones a largo plazo.

 

La nefropatía (rechazo) crónica del injerto, la mortalidad cardiovascular y el riesgo de aparición de tumores, son actualmente las complicaciones a largo plazo más graves en los trasplantados renales. "En estos tres aspectos, la inmusupresión juega un papel muy importante, y actualmente existe un nuevo tipo de fármacos inmunosupresores, los inhibidores de m-TOR que tienen un perfil de seguridad mejor que los que estamos utilizando habitualmente", afirma el doctor Campistol, quien añade que, probablemente, "con estos fármacos podamos minimizar el impacto negativo cardiovascular y de aparición de cáncer en estos pacientes".

 

Este especialista añade que "hemos conseguido controlar el rechazo agudo y superar los problemas quirúrgicos, pero nos encontramos con problemas a medio y largo plazo, especialmente con el cáncer. Estos nuevos fármacos reducirían este riesgo cancerígeno".

 

Rechazo no inmunológico


La mayoría de los factores que producen que el órgano trasplantado vaya perdiendo sus funciones a lo largo del tiempo son inmunológicos, es decir, existe un rechazo natural del cuerpo del paciente. Sin embargo, como apunta el doctor Manuel Arias "cada vez en más ocasiones son los factores no inmunológicos los que producen el rechazo".

 

Puede darse, por tanto, el rechazo por la propia histología o estructura del riñón que se ha trasplantado. "No es lo mismo un riñón de un joven de 20 años muerto de un traumatismo, que el de una persona mayor muerta por arteriosclerosis cerebral o de hemorragia o trombosis, ya que al riñón también le afectan este tipo de patologías", señala el doctor Arias.