Reumatólogos aconsejan no demorar la utilización de las terapias biológicas en espondilitis anquilosante

  • Entre el 20 y el 30% de los afectados no responde al tratamiento convencional.
  • Los expertos ven conveniente su prescripción precoz en este grupo de pacientes.
  • En los casos más graves, las vértebras pueden anquilosarse en 24 meses.

Mérida, 26 de febrero de 2007.- Las terapias biológicas son una alternativa clara para los enfermos de espondilitis anquilosante que no responden a los tratamientos convencionales y que a largo plazo sufrirán algún grado de discapacidad al tener las extremidades anquilosadas. Ante la gravedad de las consecuencias de la variante más agresiva de la enfermedad, los expertos aconsejan no demorar el uso de esta nueva familia de fármacos, una vez comprobado que los antiinflamatorios no son eficaces.


Según reconocen los doctores Jordi Gratacós Masmitjá, de la Unidad de Reumatología del Consorci Hospitalari del Parc Tauli y Raimon Sanmartí, de la Unidad de Reumatología del Hospital Clínic de Barcelona, “esto no siempre sucede con la rapidez deseada y los enfermos muchas veces tienen que esperar demasiado antes de beneficiarse de estas nuevas terapias”. A pesar de que los tratamientos con antiinflamatorios son una buena opción para un porcentaje de pacientes, el doctor Sanmartí apuesta por las terapias biológicas como “medicamentos de primera elección en los que ya desde el inicio de la enfermedad puede pronosticarse una mala evolución”.


Aunque el desarrollo de la espondilitis anquilosante es muy heterogéneo, los diez primeros años tras el diagnóstico son decisivos para predecir cuál será la evolución. En este sentido, la detección precoz es determinante en esta enfermedad reumática, que aparece entre los 20 y los 30 años, progresa lentamente y que a largo plazo tiene unos efectos graves. La patología provoca dolor e inflamación en las articulaciones –principalmente en la columna- y, si no se controla, deriva en el anquilosamiento de las vértebras, los hombros, las caderas o de las extremidades donde aparezca.


Según explican los doctores Gratacós y Sanmartí, el mayor problema lo tienen entre un 20-30% de los pacientes en los que la inflamación no remite con la terapia estándar. Estos enfermos, que se encuentran muy desprotegidos frente a la enfermedad, a largo plazo sufrirán un anquilosamiento de las articulaciones –es característica la curvatura de las cervicales con la cabeza y los hombros hacia adelante-, lo que les provocará una importante incapacidad funcional e incluso a algunos de ellos –en torno a un 8%-, la invalidez. En este contexto, ambos expertos no dudan en calificar de “revolucionaria e importantísima” la aparición de las terapias biológicas, entre las que se encuentra etanercept, en el tratamiento de esta patología puesto que supone un camino para estos pacientes donde antes “no tenían nada”.


Beneficios rápidos


La actualización del uso de esta familia de fármacos biológicos ha sido debatida en una reunión en Mérida organizada por los laboratorios Wyeth y enmarcada en un simposio organizado por la Sociedad Española de Reumatología. Estos fármacos consiguen mejorar el dolor, la rigidez y eliminar la inflamación con un importante impacto en su calidad de vida. “Además es muy relevante que los enfermos comienzan a notar los beneficios a los pocos días de estar recibiendo la medicación”, subraya Gratacós.


Los expertos establecen que las terapias biológicas deben ser el tratamiento de elección cuando el enfermo no responde a la terapia con antiinflamatorios después de tres meses. Pese a esta directriz internacional, ambos especialistas reconocen que a veces los enfermos tienen que esperar demasiado tiempo antes de poder beneficiarse de los efectos de las terapias biológicas. “Esto sucede porque el médico no conoce suficientemente esta nueva familia de fármacos o porque considera que es suficiente con tener los síntomas relativamente controlados con antiinflamatorios”, dice Sanmartí.


Ambos especialistas destacan el perfil de seguridad de estos medicamentos y su eficacia, con unos efectos mantenidos en el tiempo. En este sentido, el doctor Gratacós subraya la importancia de suministrar este tratamiento en fases tempranas para evitar complicaciones, que pueden aparecer en un plazo de uno o dos años. “Hoy día tenemos las herramientas para poder aplicar estos fármacos de manera precoz”, asegura.


El doctor Sanmartí, por su parte, apuesta por prescribir biológicos como primera opción a enfermos a los que desde el comienzo de la enfermedad pueda pronosticarse una mala evolución. En este punto, este especialista reclama estudios que evalúen si además de tratar con éxito los síntomas, estos fármacos son capaces de revertir el curso de la espondilitis y evitar recidivas si se aplican desde las primeras fases.