- Para los expertos, el control de la constipación es mucho más difícil que el del dolor, ya que a pesar del uso de laxantes, ésta persiste y algunos pacientes optan por limitar el uso de opioides para no interferir en la evacuación intestinal.
- Un nuevo tratamiento subcutáneo, bromuro de metilnaltrexona, ha demostrado su eficacia para la evacuación inmediata en estos pacientes sin alterar la capacidad analgésica de los opioides.
Madrid, 9 de junio de 2008.- En España existen unos 90.000 pacientes con enfermedad avanzada que están recibiendo tratamiento paliativo y el 75% de éstos reciben opioides para mitigar el dolor. Pero las últimas investigaciones muestran que en nueve de cada diez pacientes los opioides producen, por un efecto natural del analgésico, una reducción de la actividad intestinal que se traduce en constipación, con un elevado riesgo de obstrucción intestinal, según se ha puesto de manifiesto en el Simposio ‘Efectos secundarios asociados al uso de opioides’, que se ha celebrado en el VII Congreso Nacional de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos, con la colaboración de Wyeth.
“Es por tanto un problema que afecta a casi la totalidad de estos pacientes, especialmente a su calidad de vida y a la de los cuidadores de estos enfermos. La constipación, si no conseguimos solucionarla pronto, puede producir una impactación fecal que es dolorosa para el paciente, incómoda para los profesionales y compleja de tratar en el domicilio”, asegura el profesor Jaime Sanz, jefe de Servicio de Oncología Médica y Cuidados Paliativos del Hospital Marqués de Valdecilla de Santander, y uno de los especialistas presentes en el Simposio.
Hasta ahora, los especialistas utilizan laxantes para intentar combatir el estreñimiento inducido por opioides “pero son ineficaces en casi la mitad de los pacientes. Además, conllevan unos factores secundarios asociados, como acostumbramiento”, afirma el profesor Sanz.
Por su parte, uno de los referentes mundiales en tratamientos paliativos, y participante también en este Simposio, el doctor Chun-Su Yuan, profesor de la Escuela Pritzker de Medicina de la Universidad de Chicago, resalta que a pesar de la utilidad de los opioides para el manejo del dolor tanto agudo como crónico “la constipación es su efecto fisiológico más frecuente, lo que además de acarrear problemas intestinales como obstrucción intestinal por impactación fecal, puede producir además dolor abdominal, retención urinaria, trastorno cognitivo (delirio), pseudodiarrea y en algunos casos encopresis. Ocasiona también interferencias con la absorción de los medicamentos administrados en tratamientos paliativos. Esto provoca malestar en el paciente, dolor exacerbado e incremento de la morbilidad”, asegura este especialista.
Por estas complicaciones, el profesor Yuan considera que en este tipo de pacientes “el control de la constipación es mucho más difícil que el control del dolor, ya que a pesar del uso de laxantes, la constipación persiste. Por eso, algunos pacientes deciden limitar el uso de opioides para reducir las consecuencias de la constipación”.
Nuevo agente de tratamiento
Durante el simposio, los doctores Sanz y Yuan presentaron los últimos estudios de un nuevo tratamiento, bromuro de metilnaltrexona, un antagonista periférico de los receptores mu-opioides que ha demostrado su eficacia en el tratamiento de la constipación inducida por opioides en pacientes con enfermedad avanzada en tratamiento paliativo. “La llegada del bromuro de metilnaltrexona puede suponer una verdadera revolución para solucionar este problema que tanto afecta a la calidad de vida de los pacientes oncológicos, de sida o de enfermedades degenerativas del sistema nervioso que generan intenso dolor”, señala el doctor Jaime Sanz.
Los ensayos clínicos en Fase III del bromuro de metilnaltrexona administrado por vía subcutánea, y publicados recientemente en The New England Journal of Medicine han mostrado que además de tener potencial para suprimir la constipación asociada al uso de opioides, lo hace sin alterar el efecto analgésico de alivio del dolor. Estas investigaciones muestran que cuatro horas después de haber administrado una sola dosis de metilnaltrexona por vía subcutánea, el 50 por ciento de los pacientes habían hecho deposición, y si se prolonga el tratamiento, el 80 por ciento logran el vaciamiento gástrico e intestinal y recuperan el reflejo rectal.
“La administración de un antagonista mu-opioide periférico como la metilnaltrexona no sólo previene o trata la constipación, sino que además, ofrece una oportunidad para dilucidar el mecanismo de acción de los opioides en el paciente”, destaca el profesor Yuan. En este contexto, la metinaltrexona revierte el efecto del opioide en el intestino, sin alterar su capacidad analgésica. En opinión del doctor Yuan, “este fármaco elimina el efecto periférico intestinal del opioide manteniendo el efecto central analgésico. Todo el mecanismo de actuación del bromuro de metilnaltrexona es totalmente fisiológico y no produce efectos secundarios, a diferencia de los laxantes que sí los pueden producir y a los que el paciente se acostumbra”.
Sobre bromuro de metilnaltrexona
El bromuro de metilnaltrexona ha sido aprobado recientemente en los Estados Unidos para el tratamiento de la constipación inducida por opioides en pacientes con enfermedad avanzada que están recibiendo cuidados paliativos, cuando éstos no responden al tratamiento con laxantes.
Además, también ha sido aprobado en Canadá y ha recibido la opinión positiva del Comité de Medicamentos de Uso Humano de la Agencia Europea del Medicamento (EMEA) y se espera su aprobación por la EMEA en los próximos meses.
Sobre Wyeth
Wyeth dedica su actividad al desarrollo de productos en las áreas de salud de la mujer, enfermedad cardiovascular, sistema nervioso central, inflamación, trasplante, hemofilia, oncología, vacunas y productos nutricionales. Wyeth es una de las mayores compañías del mundo dedicadas a la investigación y cuidado de la salud.
Wyeth es líder en investigación, desarrollo, fabricación y comercialización de fármacos, vacunas, productos biotecnológicos y fármacos de no-prescripción que mejoran la calidad de vida de las personas en todo el mundo. Las principales divisiones de la compañía incluyen Wyeth Pharmaceuticals, Wyeth Consumer Healthcare y Fort Dodge Animal Health, que opera en el sector veterinario.